Participación en el "Taller el Andén





El Taller de Literatura el Anden a distancia es un  taller dictado por la Profesora cordobesa Irma Droz, directora fundadora de AMA internacional , participo desde el año 2018.






Taller el Andén 2020- Clase N° 1

Compañera de locuras (Prosa)

La mandolina que me acompaña, tiene kilómetros recorridos. Cruzó océanos, ríos y ciudades, para estar hoy, vibrando junto a mí, en esta ladera de la montaña, que pareciera que nos abrazara como gesto de bienvenida.

Apapachada por alfombras verdes y acariciada por una cálida brisa, mi alma se eleva junto a las notas de mi ukelina, (nombre cariñoso con que la llamo porque tiene cuerdas de ukelele y forma de mandolina) Ella me representa en todo, hasta en esta rebeldía. 

Cuando comencé a construirla, nunca pensé que pudiera terminarla y menos que pudiera arrancarle algún sonido. Y hoy, ella es el fiel testimonio de mi locura y de mi tozudez para la aventura.

Desde que cobró vida, no nos separamos. No solo aprendí a tocarla y a arrancar de mi interior notas y letras para fusionarlas en una danza ritual que aplaca mi ser y lo transforma en paz y armonía; sino que aprendí con ella la simpleza de la vida en una nota, o mejor dicho en varias, sabiendo que la elección acertada de cada una de ellas, puede lograr una maravillosa sinfonía.

Está cayendo la tarde y los rayos amarillos maíz de este sol, comienzan un seductor juego de escondidas que van cambiando los colores de los pocos arbustos que nos rodean. Es hora de una despedida. Los últimos acordes quedan en la inmensidad de este paisaje.

¡Qué maravilloso “estar”!  En un lugar que me abraza y en un momento que me funde a algo superior, fuera y dentro, de mi propio ser.

Sonia Fabiola Demitrópulos

 14-4-2020 - Cosquín – Cba- Argentina 

Elemento: Mandolina – Lugar: Montaña – Clima: Cálido – Colores: Verde y amarillo maíz



En suspenso (Verso)

Corre apacible junto al rio

mi espíritu inquieto,

en este templado otoño

en que el sol disminuye sus fuerzas.

Ocres colores se conjugan

con sueños tardíos y quimeras.

Melodías de agua y hojas secas

envuelven el alma y expulsan penas.

En la calidez de las tardes serranas

quedan en suspenso temores

y cautivos los miedos  

en el silencio de musgos y piedras frescas.

 

Sonia Fabiola Demitrópulos

 14-4-2020 - Cosquín – Cba- Argentina 

 

Elementos: espíritu – Lugar: rio – Clima: templado – Colores: ocre

 En suspenso (versión 2)

Corre apacible junto al rio mi espíritu inquieto

en este templado otoño en que el sol

disminuye sus fuerzas.

Ocres colores se conjugan

con sueños tardíos y quimeras.

Melodías de agua y hojas secas

envuelven el alma y expulsan penas.

En la calidez de las tardes serranas quedan en suspenso temores

y los miedos se pierden

en el silencio de musgos cautivos y piedras frescas.

Aquí la palabra cautivo pasa a acompañar a los musgos y no a los miedos .


En suspenso (versión 3)

Corre apacible junto al rio mi espíritu inquieto,

en este templado otoño en que el sol,

disminuye sus fuerzas.

Ocres colores se conjugan

con sueños tardíos y quimeras.

Melodías de agua y hojas secas

envuelven el alma y expulsan penas.

Y es en la calidez de las tardes serranas

que quedan en suspenso temores, los miedos

se pierden en el silencio de musgos y piedras frescas.


En suspenso (versión 4)

Corre apacible junto al rio mi espíritu inquieto,

en este templado otoño en que el sol

disminuye sus fuerzas.

Ocres colores se conjugan con sueños tardíos y quimeras.

Melodías de agua y hojas secas envuelven el alma y expulsan penas.

En la calidez de las tardes serranas quedan en suspenso temores

y los miedos se pierden en el silencio de musgos cautivos y piedras frescas.



 

Taller el Andén 2020- Clase N° 2
Memorias

 Hoy volteo la vista buscando memorias

Que den cuenta del paso de los afectos ausentes

Y solo veo paredes …  desnudas de ellas.

Solo veo fotos dormidas … en cajas paquetas

Que pasó con la memoria que dejaron sus huellas?

Son solo recuerdos que van deshilachándose en el tiempo?

No hubo … ni hay rituales para lograr permanencia

La prisa , la rutina , la cotidianeidad olvidaron tejerlos

Por allí una carpeta de crochet en la mesa

Por allá  un cubrecama  gritan en agónicos susurros

¿te acordás de la bisabuela?

No quiero esto para mi memoria.

Me ocuparé de dejar mis huellas para que me recuerden

Que la casa grite … ¡Aquí estuvo ella!

Que se recreen mis pasos  …   testimonio de mi espíritu aventurero

En libros dejo poemas hilvanados en noches frescas

En pagina virtuales  mi legado para que puedan leerlos

En instrumentos  mis hazañas de lutier

Enmarcados  mis pininos en los  lienzos.

Que los que quedan digan esta también era ella,

En el tiempo que resta será mi tarea

rescatar de frágiles y dispersos recuerdos

las memorias de aquellos que me antecedieron

las ricas vivencias de nuestros  ancestros

 para que  no se pierdan en el olvido

y queden visibles  las ramas del árbol al que pertenecemos

Sonia Fabiola Demitrópulos

 

Memorias de una casa treintañera

 

El silencio de estos días deja fluir mis recuerdos y me traslada a otras épocas donde lo natural primaba. Época en la cual, no pasaba todavía esta ruta que hoy esta desierta, sin autos, sin gente. Silenciosa.

¡Tengo sentimientos encontrados! Es un recuperar en este silencio la melodía de pájaros y rio que musicalizan los días con algún tero que se suma regresando a la zona que hoy no ofrece peligro; es un recuperar el aire puro, los colores y la vida tranquila. Pero también es ser testigo de la desolación que esta época de pandemia obligó al hombre a estar encerrado, a desaparecer de la escena.

Hoy el ambiente se tornó nostálgico y tengo deseos de contar mi historia.

Llegue a este lugar hace casi 30 años arriba de un camión, dividida en grandes paneles de cemento. Una gigantesca pluma me fue armando y dándome forma de una coqueta casa. Llegue gracias a la ilusión de un matrimonio que encontró en este lugar el paraíso para sus fines de semana, escapando de la vida agitada de la ciudad.

Pero no todo fue maravillas, tuve mi bautismo de agua un 6 de enero de 1992, cuando el rio se desbordó y la inundación casi me tapa, dejando en la superficie solo unos centímetros debajo del techo.  Ese día sentí que una masa de agua chocaba mis paredes y un mar de lodo ingresaba a mi interior. Las piedras y troncos golpeaban sin cesar. Pensé que no resistiría, pero al fin logré permanecer de pie. Por suerte en esa oportunidad no había habitantes en la casa. Esto fue cuando el aluvión de San Carlos Minas hizo sus estragos. 

Mis dueños me recuperaron, reforzaron mis ventanas y soldaron hierros para colocar unas compuertas que impidieran el ingreso del agua, por si esto amenazara con repetirse. Poco a poco volví a mis olores y la humedad desapareció. Cada vez que llovía temía que volviera a repetirse, pero pasaron los años y nada ocurrió.

Con el tiempo los fines de semana de visita de mis dueños se fueron espaciando y quedé sola por mucho tiempo. Si bien me recreaba en el paisaje maravilloso, rodeada de verde, de sierras, de vacas que pastan a mi alrededor la soledad en la que me encontraba, ya que no había otras casas, era una tentación para cualquiera. Y así, un día sentí un golpe que me despabiló e hizo vibrar mis paredes. Alguien me hizo un boquete para poder ingresar. A partir de allí conocí el horror. Entraron varios hombres, me despojaron de muebles y artefactos. Se instalaron con una mujer y varios niños. Vivian en colchones en el piso. Comenzaron a hacer fuego adentro y mis paredes se cubrieron de humo y hollín. La tierra fue cubriendo los pisos y haciendo capas. La mugre fue ganando terreno. Eran unos bárbaros que, me arrancaron todo por unos pesos y agujerearon mis paredes. Con la esperanza de ser rescatada, día a día resistía estoicamente todos los abusos y mi decadencia.

Mis ruegos fueron escuchados. Un día llegó una familia con la posibilidad de comprarme y comenzaron a ponerme en forma. Les llevó tiempo. Lavaron mis paredes con ácido, cloro, y todo producto que me sacara el hollín, el olor, el color. Y luego de un tratamiento intensivo de pintura y otros menesteres me dejaron en condiciones.

Me fascinaba la alegría con la que hacían las tareas. Cada mejora representaba una conquista. Sueños y planes se tejían entre risas y cantos que acompañaban las actividades.

Al fin llegó el día en que fui habitada. Lucía preciosa con mis paredes blancas y ventanas de color verde militar. ¡Estaba reluciente y expectante!

Con azulejos nuevos y vidrios en las ventanas fui recibiendo los muebles y las muchas, pero muchas plantas que trajeron y dejaron adentro y afuera. Recuerdo con ternura a mi dueña picando ladrillos para hacer el camino de ingreso a la casa.

 Dalias, lirios, crisantemos, lavanda, crocosmia, menta, ruda, yuscas y flores de cardos daban colorido al jardín. Había mucho amor puesto aquí.

Y así me llené de olores de hogar, de afecto materno representado en el aroma de cascaras de naranjas quemadas, de tostadas y ricas comidas en el calor de la salamandra.

Y me llené de música y cantos, De vida y alegría.

Pero otra vez, no todo fue maravillas, en noviembre del año 1999 nos inundamos nuevamente. Por suerte no fue tan grande como la anterior, pero nos tomó de sorpresa y se dañaron muchas cosas con el barro que entró. Aunque yo volví a resistir de pie.

Las crecientes del Río Cosquín, que mis nuevos dueños observaban románticamente desde las ventanas, perdieron ese romanticismo por algún tiempo. Considerando que estoy a 50 mts del río, el temor se hacía presente en cada lluvia. 

A pesar de todo, volvieron a recuperarme. Con el tiempo el patio volvió a tener color y la casa la armonía que me caracterizaba.

Con tres dormitorios, una cocina comedor inmensa y un recibidor luminoso y grande, podemos recibir cómodamente a los visitantes que año a año llegan. Se convirtió este punto en un lugar de reunión familiar. En invierno y verano resuenan entre mis paredes las risas y la algarabía de estos encuentros.

 Vi crecer un niño alegre, inquieto, que disfrutaba del patio, de los juegos, del rio y luego se encerraba en su pieza con libros de distintos tamaños en mundos de fantasías.

Cobije la esencia de la abuela que me dio todo el amor en cada detalle, abría mis ventanas para ventilar el aire, calentaba el ambiente con las estufas de leñas, llenaba de olores ricos y perfumados las habitaciones. Llenaba de flores los jardines que cuidaba con esmero.

Y contuve a una madre que encontraba en mi interior un refugio, un nido al cual regresar todos los días después del trabajo, Pude contenerla ante sus pérdidas y momentos difíciles.

Vi llegar el progreso, la ruta, los vecinos. Pasé de valer pocos a pesos a revalorizarme con los avances. Volví a soportar dos inundaciones más (2014 y 2015) en la que el agua y el lodo entró unos 60 cm.  Ahora tengo un muro alrededor, espero que no volver a inundarme.

Todos los años mi dueña me pinta y me mantiene con cariño y yo le devuelvo contención y protección. Ya llevamos alrededor de 20 años desde el día que con ilusión me eligió.

Desde hace unos años quedamos solas y aprendimos a ensamblarnos.

Hoy contemplamos las flores del patio que explotan de colores en este aislamiento que devolvió la fuerza a la naturaleza, y como todos los días mi dueña, me dijo …

- ¡Gracias casita querida por estar y resistir!

 

Sonia Fabiola Demitrópulos

4-5- 2020


Clase 3 -estoy

Estoy

 

Estoy bajo la sombra

de un signo de pregunta abandonado de palabras,

esperando la llegada de un verbo

que se perdió en océanos de ser

sin encontrar sustento para amarrarse.

 

En la inmensidad de la espera

cubre con su manto el cielo

abrumando la calma.

 

Restos de naufragio asoman

y el pensar se mantiene vivo

mientras ennadece la nada.

 

Sonia Fabiola Demitrópulos

Cosquín , Córdoba- Argentina

3-6-2020



CLASE 4

           "SUBE DEL VALLE,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,"

 

Mujer de amor eterno

 

Sube del Valle, la nívea mujer niña 

con el corazón acongojado por la angustia, 

en épocas tormentosas de invasiones y penurias,

de barbados encabalgados en sueños de riquezas y conquistas.

Sube del Valle la mujer más codiciada,

objeto de combate entre capitán y jefe indio,  

en busca de su amado perseguido por soldados, 

sube en compañía de temores y latidos enloquecidos. 

Sube esa mujer que por amor se lanza al vuelo

con la desazón del corazón partido

aquella que sin dudarlo surca el aire

y se entrega sustentada en la esperanza del reencuentro.

Sube del valle perfumado el recuerdo

de esa mujer que se entregó a los designios del destino

y en rojas flores cada primavera

reencarna para su pueblo, transformándose en leyenda.

 

Sonia Fabiola Demitrópulos

27-5-2020

Cosquin, Cba Argentina

 

Querido Árbol

Nunca supe, a qué especies pertenecías dimos por sentado que a una acacia. A pesar de haberte examinados muchos ojos ninguno supo identificarte. Y por ello te pido disculpas, pero prefiero creer que fuiste único y que fuiste nuestro árbol.

Te escribo en esta oportunidad estas palabras al notar que se acerca tu partida, a pesar de los intentos realizados tu tiempo se acaba y es claro que ya cumpliste tu ciclo.  No quiero que desaparezca sin quede registro de tu paso, ya que fuiste parte vital de nuestras vidas.

Acompañaste a varias familias que buscamos en tu sombra tu cobijo y que pasamos por esta casa. Pero quiero destacar todo lo que hiciste por la mía.

Con tus ramas como brazos te estiraste cubriendo la mayor parte del patio, imponente te paraste dejando claro que ese territorio te pertenecía y la muestra está, que no tienes árboles cerca que te hagan sombra   Fuiste la razón primaria de la compra de esta casa, me enamoraste apenas entre a pesar del estado deplorable en que se encontraba. Supiste cautivar mi atención y me susurraste sueños que con los años se fueron logrando.  

Fuiste el lugar donde mi hijo encontró su espacio. Te exploró cada rama y gajo. Ese pequeño cuerpecito se perdía en tu frondoso follaje para asomar su cabecita aparecer en la punta más alta de tus ramas. Desde allí le permitías dominar el horizonte. Desde allí su mundo de fantasía se desplegaba. Le brindaste lo que un niño necesita. Un universo de magia y colorido a conquistar. De tus ramas colgaron hamacas, trapecios, ruedas y lianas.  Se ingeniaba para  colgar de ti una roldana que le permitiera elevar con sus bracitos su peso y escalar tus distancias, Estuviste junto él toda su infancia. Las horas contigo no se le pasaban. Eras lo primero que buscaba cuando se levantaba.

Acompañaste también a mi madre en horas de soledades, y ella encontraba en la hamaca verde que cuelga de tus ramas, el lugar donde mecía calmosa sus tardes de verano.

Bajo tus sombras miles de reuniones realizamos. Mesas tendidas cobijando afecto, mesas que congregaban a comensales entre risas y charlas. Todos agradecidos por la frescura de tu sombra.

Tus ramas fueron depositarias de nido de paloma, de catas, de benteveos, de gorriones, carpinteros, urracas y vaya saber que otros pájaros.  Cuando fuiste perdiendo tus hojas, ellos se resistieron a abandonarte.

Hoy con tus ramas desnudas exhiben algunas hojas sin fuerzas. Se nota que te apagas. Por esto quiero dejarte este homenaje para que junto a la foto quede tu presencia por siempre grabada

Por esto quiero antes que marches darte mis infinitas gracias.

.

 

 

Sonia Fabiola Demitropulos

7-7- 2020






El invierno de su vida -2020-





AÑO 2019 
CLASE N° 2- GRATITUD

Gratitud
Agradecida estoy de la vida
que en este puerto, hoy, me ha varado,
luego de atravesar mares borrascosos,
en que en más de una oportunidad,
perdí el timón entre bamboleos desenfrenados.
He surfeado entre oleaje embravecido
con la pericia de una mojarra de lago.

Aguas calmas y cristalinas, las más,
fueron también destino de este transitar apasionado
dejando remansos de recuerdos
para acudir y zambullir al corazón
cuando éste se encuentre endeble y acongojado.

Cascadas y vertientes en esta travesía fueron parte,
Nutrientes de energía y frescura.
Rebosantes de utopías.
Movilizando mi espíritu inquieto,
me aunaron con el universo,
alimentando la pasión y
dando vida a mi simiente.

Como no estar agradecida
si cada minuto que hoy tengo
es para fusionarme en la belleza del presente,
nadar en aguas de afectos.
Corresponder al amor.
Elevarme plena en oración
con la tranquila sabiduría y disposición
de partir cuando sea el momento
para navegar en otras aguas y recorrer otros tiempos.

Sonia Fabiola Demitrópulos
8-5-19



Gratificante Llamada (Prosa)



En esta tarde gris, espera tranquila y sentada frente al volante, que pase el tiempo para volver al médico que controle nuevamente su presión para ver si ha bajado. Esto de recorrer consultorios no formaba parte de su hábitat. Situación que pareciera comienza ahora a cambiar .
En la espera sus pensamientos divagan entre el ayer y el ahora, entre el aquí y el allá. Irremediablemente el balance se torna necesario. El momento de mirar atrás, cerrar círculos, sacar piedras de la mochila, dar gracias por los dones recibidos ha comenzado. 
En ese elucubrar, aparece de pronto la imagen de angustiosos momentos, de llantos y lamentos, de corazón contraído por la sorpresa en primer lugar y por el dolor colectivo y personal después, al llegar en una madrugada la noticia de que uno de sus jóvenes sobrinos se había quitado la vida con tan solo 18 años. Se paralizó como todas las veces que lo recordaba. Saltaron las lágrimas automáticamente. Volvió a aparecer el rostro de ese niño-joven que había correteado en la niñez junto a su único hijo. Imagino, otra vez, el vacío y soledad que lo llevaron a tomar tal decisión. Sintió el dolor desgarrante de los padres.  Y nuevamente la pregunta sin respuesta se escribió en el aire.
Sonó el teléfono. Su hijo en comunicación diaria preguntando cómo estaba. Su voz fue una caricia amada.
El alma vuelve a la tierra y un corazón lleno de gratitud valora el tener su hombre-niño junto a ella en este presente.
Sonia Fabiola Demitrópulos
8-5-19


CLASE N° 1- REGALOS MATERIALES E INMATERIALES 







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MI fábrica de regalos







En el fondo de mi casa, detrás de los limoneros y naranjos cargados de frutas y al costado de un florido jardín multicolor, tengo instalada una fábrica de regalos que tiene la particularidad de funcionar según estados de ánimos. Puesto que soy la única dueña y único personal depende solo de mis ánimos su funcionamiento.
La fábrica es un legado de mis antepasados. Cuentan los relatos transmitidos de generación en generación, que fue diseñada por un personaje mítico, divino o sobrenatural, en realidad la veracidad de esa información se perdió en el tiempo. Este personaje según llegó a mis oídos, organizo la línea de producción y cada uno de los detalles que hacen la puesta en marcha necesaria para hacerla funcionar o inmovilizarla.
Como por arte de magia, todo está íntimamente interconectado en esta estructura. Es así que, en la primera etapa está el primer regalo a producir y este, es determinante para producir los siguientes. Si no se cumple con este paso es imposible realizar los otros. Se detiene inmediatamente la producción. Ese primer regalo tiene como destinatario intransferible al dueño de la fábrica. O sea que, en este momento, tiene mi nombre.
Cuenta la leyenda que la misión de esta etapa es enseñar a priorizarnos como el ser más valioso del Universo que merece toda la atención, por esta razón ese paquete tiene gran capacidad y debe ser llenado día a día para lograr que se cierre y se empaquete. Una vez cumplido este paso se escucha la sirena que anuncia la salida de cada regalo y simultáneamente con ella es lanzado al exterior bombitas de semillas de flores, de alpiste y de agua que estallan en el aire.  Por supuesto que el alpiste es rápidamente identificado y tomado antes de caer, por los diversos pájaros que se arremolinan en las ramas de los arboles cercanos al escuchar la sirena. Las semillas de flores, se depositan en la tierra y son regadas por las gotas de agua que caen en picada. ¡Este espectáculo es fascinante!
Estos estallidos de victoria no solo son la señal de un acto de amor desinteresado, sino que son también un acto de amor plantado. La continuidad del mismo se ve reflejado en el nacimiento de las flores, en el revoloteo de mariposas multicolores, en los picaflores zumbadores, en el colorido y la vida de mi patio.
De esta manera, voy recibiendo regalos que me auto envió. A su vez, envió a seres queridos, conocidos y hasta extraños en épocas de buena producción.  Esta tarea me demanda todo el tiempo, como se imaginarán.  Tengo que producir bastante para el contenido de los regalos. A veces son acciones, a veces pensamientos y otros sentimientos. Esto me mantiene totalmente ocupada y sin sufrimiento, porque como todos sabemos, el ocio es la madre del sufrimiento.
0,50Pero no todo es color de rosa en estos lares, a veces, la fábrica no logra pasar la primera etapa. No logro producir ni un mísero regalo para mí y mucho menos para el resto. A veces, cuando me permito que mi autoestima esté en descenso, me sumerjo en piletas de victimización en la que paso algunos días haciendo anchos y largos.  Esto tiene un alto costo. Trae como consecuencia que la sirena no suene, lo pájaros se marchen, las flores se marchiten, las mariposas y picaflores dejen de visitarme y todo comience a pintarse de gris. Tan gris como mis ánimos. En esos momentos la fábrica deja de funcionar hasta que un rayito de sol vuelve a mostrarme las bendiciones de la vida y ponerme de nuevo en su carril.
Por esta razón, y para evitar estos nubarrones, trabajo arduamente en mi regalo y sin querer el ritmo de la fábrica me vuelve a captar y nuevamente la línea de producción a funcionar.
Uds. se preguntarán que está pasando con la producción en este momento que escribo el relato. ¡No se preocupen! ¡Estoy envolviendo este regalo y es para Uds. con todo mi amor! ¡Suene la sirena y estallen las bombitas que en este momento este regalo ya se entregó!



Sonia Fabiola Demitrópulos
15-4-19
Cosquin -Cba-Arg


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