Centinela del polen
Centinela del polen
Un zum zum insistente
atrapa al vuelo mi atención,
entre las rojas flores
del clarín de guerra
aletea suspendido el picaflor.
Liba el néctar apurado
con su sombrero de polen
en su vuelo regala vida,
porta buenos augurios,
alegra el día con sus colores.
Las ciudades con el asfalto
reemplazan plantas,
suprimen flores.
Sin sustento, solo exilio,
de traicionadas alas heridas.
Sin néctar, solo tristes adioses,
en canciones de viento.
Gobernado por la insensatez
el hombre deja de ser centinela.
Al expulsar a otro guardián
firma con cada error su condena.
Cosquín-Cba-Argentina
28-1-2025
Pequeñas alas, preguntas maliciosas
Es la simpleza de los pequeños momentos la que crea estas reflexiones, es la sencillez del lenguaje la que teje historias de colores, es el gozo en el alma el que despierta emociones, es la pequeñez de nuestro ser y la magnificencia de la Creación la que arranca un gracias enorme.
Naturaleza y acción humana en desequilibrio constante. Necesaria fue la fragilidad hecha pájaro para esgrimir en mis versos esto que se pincela como esbozo de un reclamo.
Mientras disfruto de esa danza y ese vuelo entre mis rojas flores, el zumzum abstrae mis pensamientos haciendo resonar preguntas que por su sencillez e ingenuidad parecen maliciosas. ¿Dónde come un colibrí en la ciudad? ¿Qué pasa si no encuentra flores? ¿Cuánto puede volar sin alimentarse? ¿Hay acaso entre los pájaros un sistema de alerta o un servicio de emergencia que lo rescate? o simplemente debe entregarse a su suerte. ¿Un picaflor en la ciudad cambiará su sombrero de polen?.
Perdida en estas elucubraciones vi despedirse al colibrí. ¿Será que se me ocurre, o en realidad me está agradeciendo por mantener vigente el clarín?.
Quizás esto no sea locura, quizás él te visite un rato. Si sientes que te hace igual llamado, tal vez no se trate solo de colibríes y flores, sino de la clase de mundo que queremos seguir sembrando.

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