Sin manuales


 Sin manuales


No hay manuales para ser madres. 

A ser madre se aprende madreando la vida con sus errores y aciertos, con los miedos anudados en las tripas y los gozos latiendo como tambor en el pecho, con consejos que aturden y lecturas que envuelven, con el instinto a flor de piel y una sabiduría que brota desde adentro. 

Ser madre es el estado que nos llena de contento. Nos da energía, fuerzas  y al mismo tiempo,  nos vuelve vulnerables, expuestas y en ocasiones indefensas.

A veces debemos ser gallinas  abrigando bajos nuestras alas a los polluelos. Otras, ser como las  águilas y empujarlos al vuelo para que descubran el valor de sus alas, esas que las hacen volar y les otorgan la libertad que merecen.

Las madres, mientras madreamos, vamos en el camino aprendiendo; timoneando el rumbo, rectificando rutas y abriendo  senderos.  

La vida nos encuentra, a veces, sonriendo con indulgencia ante los errores de nuestros hijos; y otras, nos enfrenta como espejo para que aprendamos junto a ellos. 

Ser madre también es amigarse con los reclamos, aceptar el eco de lo no dicho, de lo no suficiente, aunque se estruje el corazón sabiendo  que la intención fue brindar amor en carne viva y con el alma alerta. 

No, no hay manuales para ser madre, ni listas, ni instrucciones,  ni fórmulas.

A ser madre se aprende encarnando la maternidad: haciendo cuerpo el amor, templo la ternura, silencio la duda, fuego el coraje y ofrenda la entrega que nos atraviesa.


Sonia Fabiola Demitrópulos
7-5-2025


Comentarios

Entradas populares de este blog

Leyenda de Camin y Cosco-Ina

Centinela del polen

Ritual de Invierno