Sin manuales
Sin manuales No hay manuales para ser madres. A ser madre se aprende madreando la vida con sus errores y aciertos, con los miedos anudados en las tripas y los gozos latiendo como tambor en el pecho, con consejos que aturden y lecturas que envuelven, con el instinto a flor de piel y una sabiduría que brota desde adentro. Ser madre es el estado que nos llena de contento. Nos da energía, fuerzas y al mismo tiempo, nos vuelve vulnerables, expuestas y en ocasiones indefensas. A veces debemos ser gallinas abrigando bajos nuestras alas a los polluelos. Otras, ser como las águilas y empujarlos al vuelo para que descubran el valor de sus alas, esas que las hacen volar y les otorgan la libertad que merecen. Las madres, mientras madreamos, vamos en el camino aprendiendo; timoneando el rumbo, rectificando rutas y abriendo senderos. La vida nos encuentra, a veces, sonriendo con indulgencia ante los errores de nuestros hijos; y otras, nos e...