Viva y en extinción
Viva y en extinción (Prosa)
¿Rémora o albastro? La vida no le dejó otra opción.
Silenciosa, apacible, sufrida. Lo dejaba, resignada, ser el tiburón de esas aguas. Sin palabras ni acciones aceptó el inefable destino que la arrancó de su querido Tafetán y la llevaba adherida a ese ser.
En noches de invierno, mientras el sonido de la rueca arrulla el sueño de ese hombre primitivo. ella expande sus alas de libertad en pensamiento que se alimentan del calor de los leños. Allí da riendas sueltas a su ser. Misceláneas de olores y sensaciones desconocidas la llevan por aquellos paisajes relatados por los viajeros, en tardes de interminables charlas, en las que ella pasaba desapercibida como un simple sapenco.
Durante el día, cuando el impresentable está despierto y en casa, logra escapar de sus insultos y gritos perdiendo su atención en la regola olvidada que tiene sobre la pileta de la cocina. Tantas veces lo hace, que le resulta fácil reproducirla en detalles en su memoria.
Hoy tiene certeza que su vida se extinguirá sin dejar semilla. Solo debe esperar que esto suceda. ¿Cuánto tiempo? Tanto como su mente y cuerpo así lo resistan.
Identificada con aquel extraño animal que tanto la había impresionado en la escuela primaria, sentía que inexorablemente estaba en extinción. Fuera de su hábitat, ella se sentía un ornitorrinco más.
Sonia Fabiola Demitrópulos
15-3-19
Participación en el Reto de Territorio de Escritores

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