Desde la mirada de Marqueza


Desde la mirada de Marqueza
¡Qué alegría más grande tengo!!!! ¡Poder expresar mis pensamientos, aunque sean por escrito es todo un regalo que el cielo me brinda!!
Tengo tantas palabras abarrotadas en mi garganta, en mi cabeza y en todo mi cuerpo, que me las quiero sacar como si fueran esas molestas pulgas o garrapatas con las que tengo que lidiar en esta vida perruna.
Las veces que me recuesto en el muro y miro la vida pasar, se me apilan todas juntas.  Quisiera conversar con esas parejitas que pasan de la mano regalándose miradas amorosas y besos, y decirles que me gustaría estar en sus lugares y poder hacer planes de un futuro amoroso con un Señor perro, más grande que yo por supuesto. Me gustan los maduros que tienen claro sus objetivos, tienen proyectos, son atentos y cariñosos. Me gustaría poder sentirme acompañada en estos días de primavera y poder retozar en el patio con juegos que solo los dos entendamos. En cambio tengo que guardarme las palabras, esperar por lo que creo nunca llegará y conformarme con seguir el infantil juego de este cachorro que me trajeron de compañía. Creo que no se le cruzó a mi dueña la idea de que no quiero ser la madre de … sino la pareja de … ? Pero claro al no tener palabras me tengo que guardar estos sentimientos.
También guardo palabras cuando espero a mi dueña regresar de sus paseos,  como no puedo comunicarme de esa manera lo hago a través de juegos. Me di cuenta que ella cree que me gusta correr al lado del auto y hacemos un pequeño simulacro de entendimiento. Lo que no se imagina es que, en realidad, detesto esto, termino toda sudorosa y con la lengua afuera. En realidad, me encantaría poder contestarle cuando me pregunta cómo me va y poder decirle todo esto. O contarle como pasé mi tarde, como me entretuve en esas horas, como espanté palomas, como jugamos con Oso, como descubrimos algunos recovecos o … la verdad … no sé si llegaría a contarle … de como traje bolsas con basura al patio. Esto último lo sigo evaluando porque estoy segura que no le gustaría ni un mínimo y se nos acabaría la conversación antes de que empiece. 
Estas y un montón de cosas más podría hacer con el don de la palabra que respondan a mi ser narcisita, pero la verdad es que lo que más desearía es tener palabras para poder brindarle el apoyo cuando la veo triste, palabras que lleguen a su corazón cuando regresa abatida de su tránsito por la vida y aunque me tiro cerca suyo porque lo único que puedo regalarle es mi compañía creo que una palabrita iluminaría su día.
Y terminando este escrito doy gracias por esta posibilidad que se me brinda, para dejar que salga, aunque sea una mínima parte de todo lo que tengo en mi alma contenida.
Atte
Marqueza
3/10/18

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