NUESTROS ANCESTROS-Mi abuelo Santos Soterio Demitrópulos
NOTAS DE RECUERDOS
NUESTROS
ANCESTROS
Santos Soterio Demitrópulos
La historia de mis ancestros está difusa en el
tiempo. Sin registros, sin ejercicios de
memoria, en la familia dependemos de aquellos que guardamos recuerdos sueltos.
A pesar de tener varios escritores en ella, ninguno guardó escritos que
preservaran las huellas.
Hoy Intento recrearla como piezas de
rompecabezas. Juntos fragmentos con esfuerzo y me interno en aguas de otros
tiempos con la intención de dejar legado para que los que me sucedan tengan una
idea de donde provienen
En este viaje y en este momento, parto de mi abuelo
paterno, de mi abuelo griego.
Santos Soterio Demitrópulos, migrante de Patras,
tierra de comercio. Ciudad y puerto forjaron su espíritu de comerciante y su
espíritu aventurero. Lugar de veranos húmedos e inviernos templados impregnaron
su piel gringa con la necesidad de buscar lugares en estas tierras, que
tuvieran semejanza con esa naturaleza y así encontrar en tierras jujeñas un
lugar para tirar sus anclas y crear su universo.
La aventura y la intrepidez sumados a la
rebeldía frente al sometimiento son las palabras con las que asocio mi recuerdo
de él y en esta oportunidad desarrollaré las dos primeras.
En parte de la familia tenemos la historia romántica
de como un gringo extranjero enamora a una criolla hija de estas tierras. Mi
abuela, Adorlisa Fabiola Soria, es hija de Waldina, mujer de mucho temple, que no
solo tenía bajo su cargo varios hijos y entenados sino las riendas de la
estancia a donde mi abuelo cayó buscando trabajo. Las cosas de la vida hicieron
que se enamoraran, pero no contaran con la aprobación de mi bisabuela, ya que
para esos momentos los extranjeros no eran considerado buen partido para que
las hijas los eligieran y por esta razón en una noche de luna los tortolitos huyeron
en busca de otros horizontes, donde pudieran amarse sin tapujos y sin miedos. Y
así en Jujuy, específicamente en Libertador General San Martín, lugar en el que deciden anclarse, la visión aguda de mi
abuelo, macerada en su pueblo, le permitió establecerse como comerciante y
mantener a su familia con el producto de ello. De esta unión nacen siete hijos, una partió pequeña, que
crecieron con la avidez de la cultura de los antepasados griegos y la fortaleza
del resistir de parte de la sangre criolla que aporto mi abuela. Lo curioso de
esta historia es que la misma versión de la huida la tiene unos primos hijos de
una hermana de mi abuela y salvo que ambas se hayan escapado no tengo certeza cuál
es la verdadera pero elijo que sea nuestra.
Otra historia asociada a la aventura son sus
temporadas en que desplegaba sus alas para internarse en busca de sueños y
quimeras. Dicen que salía en busca de aquellos tesoros escondidos por los Incas
en su camino de huida de los españoles, esto estaba sustentado en el hecho de
ser esas tierras de paso en esas épocas. Cuentan en el pueblo que algunos de
los comerciantes del lugar incrementaron sus fortunas gracias al productos de estos
hallazgos y que mi abuelo era uno de ellos. Hoy esto es mito y leyenda recreada
en la memoria y asociada a este griego, que para algunos fue parco, pero que en
mi recuerdo fue cariñoso y protector con mi madre y conmigo.
Mientras escribo esta aventura de exploración
la asocio a la necesidad de reencontrarse con las emociones que de joven debe
haber vivido en su pueblo en la que levar anclar y desplegar velas eran parte
de su vida cotidiana por haberse criado en una ciudad puerto.
Pero la historia que más tiene sabor de
aventura es el viaje que lo llevó a cruzar el océano y recalar en estas tierras,
escapando de los horrores de su Grecia. Pero eso es tema de otra historia y la
desarrollaré en otro momento.
Sonia Fabiola Demitrópulos
24-4-2020 –Cosquín-Cba- Argentina

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