UN RECORRIDO POR EL CEMENTERIO MUNICIPAL DE COSQUIN
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| Foto tomada por mi el 15 de enero de 2020 |
CEMENTERIO
MUNICIPAL DE COSQUÍN
por Sonia Fabiola Demitrópulos
Licenciada
en Enseñanzas de Ciencias del Ambiente
Especialista
docente de Nivel Superior en Educación y Tic
Tec.
Univ. en Administración de Empresas Privadas
Docente
del CENMA Cosquín
Cosquín,
ubicada en la Provincia de Córdoba (Argentina), es una ciudad turística por
excelencia. Cuna del Festival Nacional del Folklore y peñas folklóricas desde
el año 1961, cuenta con una rica historia y actividad cultural que dan sentido
a cada uno de los lugares que posee. El
cementerio local, lugar sagrado que resguarda los restos de aquellos que
habitaron e hicieron desde sus aportes el Cosquín del presente, no es ajeno a
esto por su valor patrimonial.
El
actual Cementerio Municipal, tercero en Cosquín incluyéndose el cementerio aborigen,
data del año 1929. Se
localiza en la zona oeste de la ciudad, sobre la calle Gerónico (ex-Mallín) del
Barrio Alto Cementerio. Está delimitado
por un muro, en sus laterales y fondo, que lo separa de las viviendas que fueron
rodeándolo, y el frente por dos portones y verja de altas rejas.
Los dos accesos de ingreso al pórtico se
encuentran comunicados por una calzada asfaltada que permite el desplazamiento de
autos y peatones.
En la entrada presenta una cruz de
material y una escultura de un Cristo del artista Biagio Licitra. Los trabajos
de construcción del pórtico de entrada se comenzaron a realizar en año 1929 en
el que participaron reconocidos artistas locales.
Su
ordenamiento urbanístico lo hace un cementerio mixto con sectores de tumbas en
el suelo, tumbas de superficie y de monumento funerarios. Tiene galerías de
nichos de uso colectivo y parcelas individuales y compartidas. Presenta una importante
superficie sin ocupar.
Los
espacios para el tránsito peatonal interno se encuentran bien definidos,
presentando árboles propios de cementerios como el pino ciprés y algunos
autóctonos de la zona. Este paisaje sumado al de las sierras que lo rodean
ofrecen un ámbito de paz y sosiego al espíritu de quien lo visita.
También
se encuentran bóvedas o panteones familiares o de comunidades que brindan una
arquitectura con características particulares que dan cuenta de las diferentes
épocas y estilos en que fueron construidos.
En
el año 2012 se realizaron
trabajos de recuperación de parte del Municipio, desarrollando obras de pintura,
limpieza y reparación de calles y veredas.
Como todo cementerio es una reducción
simbólica de la ciudad reflejando entre sus manifestaciones parte de la
historia y de la memoria local que ofrece no solamente un lugar sagrado para el
descanso eterno sino también un interesante camino a recorrer con el debido
respeto que el lugar merece.
En esta oportunidad, una mínima expresión
de su riqueza histórica y cultural es detallada a continuación, quedando para
un trabajo posterior el desarrollo de otros aspectos que no se pudieron
realizar por la extensión del informe.
Un rasgo de particularidad: Diversidad
religiosa y cultural
Sector del Cementerio Israelita
La
distribución espacial da cuenta de una planificación ordenada en sectores y
también de adaptación a los
retos de la pluralidad de expresiones religiosas, que encuentra consenso entre
las normativas y las especificaciones de un colectivo que forma parte de la
población local. De esta manera este
cementerio dispone de un sector independiente destinado a la fe judía,
albergando así a uno de los seis cementerios israelitas que existen en la
provincia de Córdoba.
La
llegada a esta ciudad de este grupo de inmigrantes fue consecuencia de la
actividad sanitaria surgida en la época debido a la epidemia de tuberculosis que
azotó al país entre los años 1870 y 1960, en la que se llegaba a la zona en
busca de cura. Este movimiento poblacional fue clave en el desarrollo
demográfico de Cosquín, ya que se instalaban familias generando un movimiento
económico muy fuerte. Al encontrarse la cura de la enfermedad y disminuir la
actividad sanitaria, hace que aquellos que sobrevivieron y les resultaba muy
difícil poder regresar a su lugar de origen, permanecieran en la zona con sus
actividades comerciales y generando nuevas fuentes de recursos (como fue la
creación del Festival Nacional del Folklore). De esta manera los restos de los
familiares fallecidos quedaron en este cementerio.
Sector
del Panteón de la colectividad japonesa
El Panteón Japonés que se encuentra en
este cementerio es producto de una labor incansable de resguardo de la memoria
de los difuntos japoneses NN, que quedaron en el cementerio de Cosquín durante
la epidemia de tuberculosis. Según publicaciones consultadas, las épocas del
mayor registro de defunciones de japoneses en este cementerio fue el periodo
comprendido entre 1922 y 1945; al trasladarse a la zona en búsqueda de la cura,
la mayoría de inmigrantes japoneses víctimas de ésta enfermedad.
Sunao Mizutamari, japonés radicado en Cosquín,
reconocido en la ciudad por su labor comunitaria, fue quien se ocupa de
gestionar la construcción del Panteón y de su posterior mantenimiento, brindándoles
de esta manera, un lugar de descanso a sus compatriotas que por distintas
razones no fueron repatriados y permanecieron enterrados en este cementerio.
Así rescata sus restos del destino a la fosa común que estaba previsto por
falta de pago en el arrendamiento.
El reconocimiento de la casa imperial a
esta labor y, a la que llevó a cabo como embajador cultural honorario del
festival de Cosquín en Japón. haciendo que los lazos entre ambos países a
través del folklore se mantuvieran desde el año 1975. lo hacen acreedor de una condecoración.
Este vínculo, fortalecido durante los años
por el accionar de este vecino coscoíno de origen japonés, logra instalar una
réplica del Festival de Cosquín en la ciudad de Kawamata en Japón, desde el año
1975; y capta la presencia de artistas folkloristas japoneses en la plaza Mayor
del Festival en Cosquín durante el mes de enero.
Un suceso que enriquece el patrimonio de
la ciudad y continúa entrelazando esta relación, es la donación de una lápida de
mármol negra, de parte de un artista japonés que llega a Cosquín junto a la
delegación japonesa, que año a año, participa en el Festival. Este artista,
dueño de una fábrica de lápidas en Japón, queda impactado por esta labor de rescate
de la memoria de sus muertos en tierras coscoínas y decide donar una de sus lápidas.
El traslado desde Japón a esta ciudad y su instalación en el cementerio local
tiene una rica historia de contratiempos y dificultades (que serán detallada en
otra oportunidad) que involucraron el esfuerzo y disposición de distintas
instituciones para su concreción. Inaugurándose en Julio del 2013, con la
presencia del embajador japonés en la Argentina.
Sunao había fallecido un año antes y sus
restos reposan en este cementerio.
Las historias enlazadas entre estos dos
países dejan sus huellas en el cementerio a través de diversas manifestaciones,
en esta oportunidad, solo se mencionan el Panteón Japonés, la tumba de Sunao
Mizutamari, el monumento a la memoria con la lápida y la tumba del Dr. Armando
Cima quien estuvo estrechamente relacionado con esta colectividad y fuera
condecorado también por el emperador japonés por esta labor humanitaria.
Hombres
de la historia local
Tumba
del Dr. Santos Sarmiento
La riqueza cultural de la ciudad está
dada por el ingenio, esfuerzo y perseverancia de hombres nativos y provenientes
de distintos lugares que aunados por un espíritu solidario y colaborativo
fueron gestores de acciones comunitarias en beneficio del bien común.
Entre las tumbas se encuentra la del Dr.
Santos Sarmiento fallecido en el año 2008, uno de los ideólogos y creadores del
mayor festival folclórico de la Argentina que impulsó en los años 60 una
renovación de la música folclórica de gran alcance popular. Sobre su tumba una
lápida negra nos regala el siguiente epitafio
“ODIÉ, ... GOCÉ, ...CULTIVÉ AFECTOS”
“TOLERÉ DE LOS HUMANOS SUS DEFECTOS”
“Y FUÍ FELIZ, AMANDO Y SIENDO AMADO”
Mi
epitafio Santos Alcides Sarmiento
año
1992
Estas
marcas simbólicas y materiales en las cuales nos reconocemos y nos dan nuestra
identidad, otorgan a este cementerio la riqueza para ser visitado como lugar de
memoria social, que, por su carácter de lugar sagrado, tiene una permanencia
mayor que el espacio urbano de residencia de los vivos y un valor patrimonial a
resguardar.
Entendiendo
que la salvaguarda del patrimonio sólo es posible cuando la sociedad asume algo
como propio y valioso, el CENMA Cosquín, institución del nivel secundario de la
modalidad de jóvenes y adultos de la ciudad, se plantea este objetivo desde un
proyecto pedagógico.
Agradecimientos
Al grupo de Facebook Historia
de Cosquín que administra la Sra. Elsa Peroni que es una fuente de información valiosísima.
Al director del CENMA
Cosquín, Jorge Oga, por su apoyo a este trabajo.
A Cristina González, Liliana Pereyra, Silvia Gilli,
Ianka Solinsky, Daniela Tula, Fernanda Piñeyro, María Susana Gutiérrez, Norma
Barrigón y Gabriela Cometto por su valiosos comentarios e información brindada.
Fuentes consultadas
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Grupo
de Facebook Historias de Cosquín Recuperado de https://www.facebook.com/photo.php?fbid=2545847998760334&set=pcb.1558980120902509&type=3&theater&ifg=1
·
Testimonios
orales de habitantes de la ciudad
·
Juarez
C: (2017) Arigató Cosquín Recuperado de https://www.eldiariodecarlospaz.com.ar/espectaculos/2017/1/24/arigato-cosquin-34517.html
·
Ferro
Medina G. (2009)-Guia de observación y valoración cultural – Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/apun/v22n1/v22n1a04.pdf
·
Moreras
J. y Tarrés S. (2013). Guia para la gestión de la diversidad religiosa en
cementerios y servicios funerarios. Recuperado de https://www.euskadi.eus/contenidos/informacion/diversidad_religiosa/es_def/adjuntos/Guia_Cementerios_y_Servicios_Funerarios.pdf
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La
Plata Hochi (2015) El diario de la colectividad japonesa. Recuperado de http://www.laplatahochi.com.ar/index.php?option=com_content&id=1040
·
Asato
A (1997) Historia de la Colectividad Japonesa en la provincia de Córdoba Recuperado de http://www.elistas.net/lista/humboldt/archivo/rsg/12964


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