OSCURIDAD
Caían las luces del día y los colores agonizaban resignados, compartiendo la impotencia de las tres mujeres. Asustadas.
Sólo por un momento, el gris natural revivía con fuerzas, por segunda vez en el día. En esta ocasión dejando paso a la noche oscura y cerrada . De todas maneras éste quedaba, día tras día, inmortalizado en las uniformadas. Autoridad
Las luces mortecinas y el silencio de la noche era una combinación que sobrecogía el corazón. Sólo el sonido de los pasos insuflaba vida a las fantasmagóricas e interminables galerías, que cruzaban el campo desnudo. Anticipaban la llegada. - Escuchen parece que son tres. Ansiosas.
Nadie percibía el corazón de Adela, aunque ella juraría que retumbaba más que los pasos, era un caballo enloquecido que enfrentaba una experiencia jamás soñada. Todo un proceso de resistencia en la cordura se había desatado en tan pocas horas. Saber que eran tres conocidas la tranquilizaba. ¿Tranquilizaba?. Adrenalina
Les habían anticipado con sorna que no iba a ser fácil, disfrutando del estupor y la sorpresa que las mantenía atontadas. Otras reglas y otros códigos, propios de estos ámbitos, las obligarían a desplegar estrategias impensadas para sobrevivir, les anticiparon. Estarían bajo "la protección" de otra mujer. Asignadas
A pocos metros la incertidumbre se acababa. Al cruzar el umbral, el aterrador sonido pesado y metálico indicaba que las enrejadas puertas se habían cerrado a sus espaldas. Anonadadas.
27/02/16
Sólo por un momento, el gris natural revivía con fuerzas, por segunda vez en el día. En esta ocasión dejando paso a la noche oscura y cerrada . De todas maneras éste quedaba, día tras día, inmortalizado en las uniformadas. Autoridad
Las luces mortecinas y el silencio de la noche era una combinación que sobrecogía el corazón. Sólo el sonido de los pasos insuflaba vida a las fantasmagóricas e interminables galerías, que cruzaban el campo desnudo. Anticipaban la llegada. - Escuchen parece que son tres. Ansiosas.Nadie percibía el corazón de Adela, aunque ella juraría que retumbaba más que los pasos, era un caballo enloquecido que enfrentaba una experiencia jamás soñada. Todo un proceso de resistencia en la cordura se había desatado en tan pocas horas. Saber que eran tres conocidas la tranquilizaba. ¿Tranquilizaba?. Adrenalina
Les habían anticipado con sorna que no iba a ser fácil, disfrutando del estupor y la sorpresa que las mantenía atontadas. Otras reglas y otros códigos, propios de estos ámbitos, las obligarían a desplegar estrategias impensadas para sobrevivir, les anticiparon. Estarían bajo "la protección" de otra mujer. Asignadas
A pocos metros la incertidumbre se acababa. Al cruzar el umbral, el aterrador sonido pesado y metálico indicaba que las enrejadas puertas se habían cerrado a sus espaldas. Anonadadas.
27/02/16
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